El cine mexicano debe ser del pueblo y para el pueblo, clama Huicho Domínguez

Con creadores, directores y actores nacionales.

Debe aprovecharse el talento mexicano y abandonar el malinchismo imperante en el ambiente artístico.

Por: Nicolás González


De origen veracruzano y autodidacta en materia de actuación, Carlos Bonavides, popularmente conocido como Huicho Domínguez, consideró que el cine mexicano debe ser del pueblo y para el pueblo; se deben hacer historias maravillosas y originales que nazcan de la imaginación del escritor, del productor, del director y de los actores.

“Macario, de Roberto Gavaldón, interpretado magistralmente por Ignacio López Tarso, que fuera la primera cinta mexicana nominada al Óscar por mejor película extranjera, es un ejemplo del cine al que me refiero, donde destaca el intelecto de sus creadores, una gran imaginación y, sobre todo, el reflejo de los cineastas mexicanos por alcanzar altos niveles de arte cinematográfico, porque el talento existe”, destacó este gran comediante mexicano.

Entrevistado en el corazón de la Cineteca Nacional, en el marco del inicio de la Caravana de Cine Mexicano en Unidades Habitacionales 2020, organizado e impulsado por la Procuraduría Social de la Ciudad de México (Prosoc) en coordinación con Procine, se pronunció en contra de que lo argumentos sean escritos por intelectuales o seudo intelectuales, porque para muchos de estos “todo está mal y sólo les gusta lo que hacen ellos o lo que se produce en el extranjero, demostrando un gran malinchismo en pleno siglo XXI”, y remató:

“En Estados Unidos los gringos hacen su cine, en China los chinos hacen lo propio, y recientemente Corea es un ejemplo. Pero aquí dependemos de estereotipos extranjeros, de ahí que este mos inundados de galanes argentinos, cubanos y españoles, entre otros, desdeñando el gran talento nacional que tenemos”.

El cine mexicano -puntualizó ­ debe ser hecho por mexicanos y con un carácter popular, pero al mismo tiempo un producto de calidad, ca paz de competir a nivel internacional, donde todo el universo cinema­tográfico participe, tal como se hizo en la llamada época de oro.

El cine mexicano -agregó- es muy importante, porque “constituye un camino idóneo para que el mundo sepa que México es un país maravilloso, pero produciendo tonterías como Loco por ti o Los tres idiota􀀃 no vamos a llegar a ningún lado”.

Como exhalando una bocana da de recuerdo, Huicho Domínguez nos relató sus inicios en el campo de la actuación, trabajando en una carpa en su natal Veracruz y posteriormente su llegada a la Ciudad de México, en donde se hizo de una guitarra para ganarse la vida tocan­do y cantando en los camiones.

Con cierta nostalgia, recordó su llegada a Televicentro (hoy Televisa), donde inició lavando carros y haciendo mandados a los ejecutivos y grandes personalidades de ese entonces, como Paco Malgesto y, sobre todo, Manolo Fábregas, a quien le debe su primera oportunidad como actor en la obra en El jardín de los cerezos, y cuyo pago fue un chocolate. Y más tarde en caperucita Roja, una caperucita muy peculiar, porque estaba adaptada al “lejano oeste” y él la interpretaba.

Resaltó haber participado en el Primer Festival Cervantino como actor en la obra El rey se muere. Y más tarde en comedias musicales como El diluvio que viene, entre otras.

Con rostro amable y bonachón, rememoró su incursión en un famoso programa infantil de la década de los ochenta llamado Súper vacaciones, en donde interpretó al Lobo Fidencio, personaje que le “abrió las puertas” para participar en otros proyectos como el programa televisivo ¿Qué nos pasa?, con Héctor Suárez.

Resaltó como uno de los papeles más prominentes en su carrera artística su actuación en la obra de teatro La señora presidenta.

“Yo era el coestelar y trabajé seis años, de lunes a lunes, con Gonzalo Vega, en el teatro Aldama, además de las innumerables e inten­sas giras”, expresó.

Consideró a Gonzalo Vega como un gran actor, de quien aprendió la disciplina, el profesionalismo, la ética y la rectitud, que en el teatro debe tener un actor y, fundamental­mente, la satisfacción de actuar en vivo para la gente.

“El teatro, para mí, es la máxima disciplina de la actuación porque es el que verdaderamente te da las tablas”, externó.

Destacó al productor Emilio Larrosa, porque fue quien le dio la gran oportunidad de interpretar a Huicho Domínguez, personaje que interpretó hace ya 24 años en la telenovela El premio mayor, al que considera el verdadero “parteaguas” en su carrera, porque fue el que le dio la popularidad.

“A mi edad, mi única perspectiva es seguir vigente”, concluyó Carlos Bonavides, a quien el público mexicano, después de tres décadas, le sigue nombrando cariñosamente: Huicho Domínguez.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s